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GRANDE. Marie Ramírez mantuvo ayer un
reñido juego contra la canadiense Kerrie Ryan-Ciach, ayer
durante la semifinal del Mundial de Boliche celebrada en
Tegucigalpa. Al final la tica cayó ante la norteamericana, quien
se coronó después ganadora del título universal.
AP / LA NACIÓN |
Mundial 39 de Boliche
¡Marie es tercera!
• Perdió en semifinales, pero se consagró como una de las mejores
Gustavo Jiménez M.
gujimenez@nacion.com
En Honduras
Tegucigalpa. Cuando el rebelde pin número 10 se negó a caer,
después de tambalearse unos eternos segundos, la bolichista
costarricense Marie Ramírez sabía que si bien la batalla estaba perdida,
no había nada de qué lamentarse.
En un desenlace más que ajustado, la nacional cayó ayer ante la
canadiense Kerrie Ryan-Ciach, en la segunda semifinal del Campeonato
Mundial de Boliche que se celebró en la capital hondureña.
Una raquítica diferencia apartó a Marie –la mejor jugadora de la
primera y segunda rondas del Mundial– del duelo definitivo ante la
estadounidense Shannon Pluhowsky, quien ostentaba el título de campeona.
No obstante, la tica tuvo su lugar en el podio, ocupando el tercer
puesto junto a la perdedora de la otra semifinal, JoJo Canare, de
Filipinas.
De lejos, Ramírez y la canadiense Ryan-Ciach, quien al final se
proclamó campeona ante Pluhowsky, protagonizaron el duelo más
emocionante de este Mundial en su edición 39.
Fue una guerra de nervios que mantuvo a los espectadores al borde del
asiento. Las semifinales se jugaron a la mejor de tres series (cada
serie se compone de doce turnos para derribar los pines).
En la primera salida aquello fue un engañoso recital de strikes
(cuando el jugador derriba todos los bolos a la vez). Engañoso
porque, luego de ese arranque espectacular, la tensión zancadilleó a
ambas bolichistas. Y entonces vino la emoción.
Hacia el cierre de la primera serie, Ryan-Ciach aventajaba a la
costarricense, pero erró en su último tiro y volvió a meter a Marie en
la pelea.
La costarricense necesitaba terminar con un strike para
ponerse arriba un parcial a cero. Pero cometió su primer gran fallo de
la jornada: no consiguió el strike y le permitió a la canadiense
ganar 237-236, por apenas un pin de diferencia. Y aún faltaba lo más
dramático.
Presión
Lo que pasó en la segunda serie también debe explicarse a partir de
la enorme presión que significa jugar una semifinal de Copa del Mundo.
Marie no pudo ligar nunca un doble (dos strikes seguidos), y si
bien su oponente iba un poco mejor, ambas estaban muy lejos de la
puntuación obtenida en la primera manga.
El final fue increíble: la canadiense estaba arriba en la última
línea, y solo necesitaba derribar los últimos 10 pines para ganar el
duelo.
No obstante, en su penúltimo turno le quedaron tres pines a ambos
lados de la pista, un tiro dificilísimo aun para jugadoras de tan alto
nivel. La canadiense no consiguió derribarlos todos, algo cercano a un
milagro, y quedó rezagada dos puntos atrás de Ramírez.
NOBLEZA. A Marie la consoló la
entrenadora de Canadá, Sandy Lowe.
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Marie, resignada, se había quitado su muñequera antes del tiro de
Ryan. Mas el inesperado infortunio de su rival le permitió ganar la
segunda serie 197-195.
En la tercera serie, Marie tuvo serios problemas para tirar
strikes al inicio. Su oponente fue amasando una ventaja que parecía
decisiva, mas en los últimos turnos Ramírez se recuperó y ligó cuatro
strikes al hilo que le devolvieron la esperanza.
Llegó entonces el momento del todo o nada. Marie ocupaba lanzar un
strike para dejar a la canadiense en el camino… pero el rebelde pin
número 10 se negó a caer. La puntuación final 211 a 215 favoreció de
nuevo a la norteamericana. El choque terminó con un abrazo entre ambas y
la ovación del público. La hasta ayer mejor jugadora del Mundial caía en
un duelo vibrante.
Lo demás ya no importaba (el filipino Christian Jan Suárez se impuso
en la rama masculina ante el holandés Marcel Van den Bosh). El histórico
tercer lugar de Marie Ramírez ya forma parte del Monte Olimpo del
deporte costarricense.
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